martes, 24 de septiembre de 2013

CAMINO A CHAUCHA

Poco o mucho se dice sobre Chaucha, algunos hablan de su curioso nombre, de sus lagunas, del mal estado de sus vías, de su difícil acceso, de la falta de transporte público que llegue al lugar, del cobre y de la empresa minera que explota su valioso mineral. Para otros, solo es una parroquia alejada de las grandes ciudades, que esta oculta y que por su pobreza quizá no se ve. Sin embargo para otro grupo de jóvenes motivados por el verbo ayudar no solo la vasta naturaleza del lugar es importante sino también sus talentosos habitantes.
Para estos jóvenes la mejor forma de aprovechar un día soleado es mantener viva su misión de servir a los demás, a través de la organización no gubernamental Yo Ayuyo que desplaza a jóvenes profesionales a las parroquias rurales para realizar talleres de capacitación en diferentes temas concernientes a cada comunidad. El objetivo de esta organización es empoderar a los jóvenes para que se conviertan en líderes comunitarios que aporten al mejoramiento de las relaciones sociales y la participación de los miembros de la comunidad de Chaucha. Esta parroquia, ubicada a 86 kilómetros  de la ciudad de Cuenca que entre sus necesidades sobresale la vialidad, pues por su peligroso carretero vecinal, angosto, con pendientes y curvas empinadas se cubre en cuatro horas o más pero que no detiene a estos  jóvenes que temprano empiezan un nuevo recorrido entre aquellas subidas, bajadas y abismos. A las 6:00 Daniela, Paul, y Ashley alistan sus calientes casacas y sus ánimos para ese día compartir con 26 jóvenes un nuevo taller que les permita influir positivamente para formarse como nuevos pero grandes líderes.Dicho y hecho, a las 8:30, la primera parada del único bus que sale hacia el lugar desde la terminal sur de la ciudad de Cuenca, estaciona en un pueblo llamado San Antonio, unos cuantos pasajeros bajan, otros solo descansan del traqueteo del verde bus y algunos preferimos calmar el hambre y disfrutar del frio. Tras una breve llamada telefónica de Daniela Fernández, la directora del proyecto, aproximadamente 15 personas subimos al balde de una camioneta que velozmente nos lleva hasta el destino final, el colegio “Rafael María Arizaga” donde se impartiría el segundo de siete talleres que tiene como objetivo convertir en lideres a los miembros de la comunidad.
Yo ayudo, el proyecto impulsado por los voluntarios Daniela Fernández, Paul Jarrin, Gabriela Apolo, Franz Alba y Paulina Toledo, que brindara por medio de siete talleres, la clave del desarrollo de las comunidades, capacitaría ese dia a los jóvenes sobre “Liderazgo Personal y Autoconocimiento”, así, Paul comparte el significado de la palabra líder, y de liderazgo como “la capacidad de una persona para influir positivamente en un grupo con el objetivo de resolver problemas”. 



Daniela Fernandez, una experimentada estudiante de estudios internacionales recalca la importancia de hacer algo por su país y por su ciudad, y aunque quiere viajar  mas lejos y alguien que la acompañe en esta aventura ver a estos jóvenes sonreír y aprender es un objetivo que la conmueve.

Las horas pasan, se comparten ideas, juegos y dinámicas y al final de regreso en la paila de una camioneta, algo incomoda, se debate que es nuestro Ecuador rural el que necesita de la gente con vocación de servicio que llegue con su inspiración, proyectos y liderazgo, probamente a esos lugares donde el camino es malo y difícil para llegar, y donde las buenas acciones quedan grabadas  en el corazón de la gente que es lo que realmente perdura”.


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